Rio Paraná Sur, con el aporte del Centro de Patrones, propone unidades propulsadas con GNL que implican ahorros del 68%.


El astillero Rio Paraná Sur (ARPS) acaba de obtener una mención especial en el Premio Carlos Armero Sixto 2019 por su proyecto para la construcción de un remolcador de empuje propulsado a GNL. El Capitán Julio González Insfrán, titular del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo participó de este proyecto y dialogó al respecto con Transport & Cargo.

¿Sobre qué premisas se trabajó en este proyecto?

En el mundo hay una batalla contra el cambio climático, y lo primero que se ha hecho es firmar acuerdos internacionales para cambiar el sistema de combustible en el transporte, evolucionando aceleradamente hacia el GNL. En Argentina no hemos hecho casi nada al respecto y por tal motivo, avanzamos con un proyecto para construir remolcadores propulsados a GNL lo que nos permitirá posicionarnos entre los países que trabajan contra el cambio climático. Esto debiera ser una política de Estado, porque es lo que se está dando en el mundo y tenemos que acompañar ese camino.

En la Hidrovía debemos acompañar al mundo y desarrollarnos en ese sentido. Evitaremos así recibir la chatarra que ya no sirve en otros países, como pasa con los pesqueros que no pueden operar en Europa y vienen para acá, hay que impedir eso y avanzar en legislación que fomente la construcción de unidades nuevas en el país.

Desde el Centro de Patrones, junto al ARPS avanzamos en este tema y se lo estamos presentando a YPF para que trabaje también en esa dirección, teniendo en cuenta que el GNL significa un ahorro del 68% en combustible y que además poseemos uno de los reservorios de gas más grandes del mundo. Debemos colocarnos en ese lugar y ser el primer país de la región en adoptar este sistema, generando conciencia en la sociedad para que participemos en la lucha que todo el mundo está dando para evitar el aumento de la temperatura en todo el mundo, el crecimiento de los océanos y los efectos sobre las ciudades costeras como Buenos Aires.

Cuando se habla del “costo argentino” siempre se hace referencia al costo de las tripulaciones ¿Cuál es su opinión al respecto?

Es mentira que las tripulaciones argentinas posean un costo por encima de lo internacional. Un capitán gana afuera un promedio de u$s 6 mil, y aquí estamos muy por debajo de ese número. Los salarios no son el problema, el problema es la presión impositiva, el combustible que un empresario argentino paga más caro que en una estación de servicio. El salario es solo el 28% del costo total.

¿Qué medidas habría que tomar para fomentar la marina mercante argentina?

Hay que utilizar el Acuerdo de Transporte de la Hidrovía Paraná-Paraguay, firmado en la década del 90. Ahí existe un artículo de igualdad de oportunidades para la competitividad y eso implicaría que Argentina no podría cobrar más impuestos que lo que cobra Paraguay, por ejemplo. Además, la Argentina tiene sistemas que en otro lado no se encuentran, como el reglado por el Ministerio de Trabajo para dirimir diferencias.

Si tuviéramos en manos nacionales un 10% de la flota de 4.400 buques de ultramar, recibiríamos en concepto de flete u$s 1.200 millones anuales, con el efecto multiplicador que esto trae. Esto no es culpa de este gobierno, es algo que viene de hace mucho y que es imprescindible resolver. Reconozco que el gobierno ha logrado avances como por ejemplo recuperar el trasbordo de carga que antes se realizaba en Uruguay y hoy se está haciendo en Buenos Aires, pero podría lograrse más si tuviéramos una marina mercante nacional.

Fuente: El Cronista

 

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